Sonríe más y quéjate menos

     Tengo Fibromialgia y estoy de vacaciones en un país extranjero, turismo en estado puro....excursiones, tiendas de souvenirs y andar, andar y andar.     

       La fibro no me para, sólo me hace más lenta.

      En estos días de tanto andar, además de quedarme fascinada con la arquitectura de la ciudad, con tanta belleza, con tanto por ver; he tenido tiempo para pensar.
     Entre foto y foto, entre exclamaciones de admiración, entre intentar cruzar una calle sin ser atropellada por una bici; entre una cosa y otra aún he tenido tiempo para pensar. 
     Pensar en mi amiga la Fibromialgia, y en mí; en cómo nos llevamos en esta nueva etapa de crisis; y la verdad es que no vamos mal, a nivel de relación quiero decir; porque lo que es de dolor, mejor no hablar.

     Hace tiempo que acepté que tengo una enfermedad crónica, que sufro dolor crónico, y desde entonces todo ha ido a mejor. Porque aceptar es alcanzar la madurez en la lucha, es mirar al enemigo, a la enfermedad, cara a cara y decidle, no voy a luchar más, te acepto en mi vida, y te doy el lugar que te mereces. 
     Aceptar la enfermedad supuso para mí respirar tranquila, dejar de lado la tristeza, la depresión que supone el diagnóstico de una enfermedad así; y empezar a hacer cambios en mi vida para sobrellevarlo mejor. 
       Cambios en mi actitud hacia la enfermedad, hacia la vida e incluso hacia mí misma. 
     Y en mi caso una frase fue clave, 6 palabras que me repetía como un mantra, y que me ayudaron muchísimo a verme de otra manera.
           
No estoy enferma, 
tengo una enfermedad.
     
    Y es que yo tenía una enfermedad, Fibromialgia, tenía algo que me caracterizaba, una enfermedad, igual que el pelo rizado o los ojos marrones; pero yo no era la enfermedad, yo era una persona, una mujer con dolor crónico, con infinidad de síntomas y síndromes asociados sí. Pero dejé de considerarme una enferma, deje de pensar que los demás me tenían que ver como una enferma y empecé a cambiar.
    
      Empecé a dejar de darle tanta importancia a la fibro, al dolor, antes siempre decía "no, yo es que tengo fibro y no puedo", y lo cambié por un "venga vamos", es decir quité a la enfermedad del centro de mi  vida, antes todo giraba en torno a ella, y pasé a colocarla en un rincón, sin olvidarme de ella por supuesto, pero ya no me pasaba el día pensando en el dolor, en lo mal que estaba, en los síntomas; y dejé de quejarme.
     
     Dejé de quejarme.
     
    Es tan importante este cambio. No nos damos cuenta, pero es muy molesto, es muy agobiante tener a tu lado a alguien que no para de quejarse, que vive en un lamento contínuo.
     Aunque muchas veces es inevitable, te levantas y haces una mueca, se te escapa un "ah", (educado y fino, o un "joder, joder, joder" si eres un poco menos fino, como yo), incluso nos quejamos dormidos porque al movernos nos duele. 
     Pero la actitud es otra, mi actitud es otra; ahora me centro en lo que tengo, en lo que me hace sonreir, en lo que me hace feliz. Me centro en disfrutar, porque quejarte continuamente no hace que las cosas mejoren y te lleva a la amargura, a la depresión, porque no ves más allá del dolor, has hecho de él el centro de tu                                                   vida y no ves salida. 
     
      Sé que no es fácil cambiar, dejar de quejarse, porque el dolor es real, pero se pueden hacer pequeños cambios que nos ayudarán a mejorar nuestra actitud; cambios como por ejemplo aceptar la enfermedad, aceptar que nos va a acompañar siempre, y empezar a cuidarnos; o empezar a fijarnos en el lado bueno de las cosas, porque de todo podemos aprender, sacar algo positivo; o en todo lo positivo que hay en nuestras vidas, seguro que si hacemos un esfuerzo consciente y enumeramos lo positivo que tenemos en nuestras vidas, nos daremos cuenta que hay más cosas agradables y buenas de las que pensábamos y éramos conscientes.

    
      Y es que quejarse no es sano, es un vano intento de liberar estrés, de desahogarte, pero lo que en realidad sucede es que te generas más estrés ya que no haces nada por cambiar la situación, no haces nada para mejorar, así que sigue doliéndote, más cada vez, y tu sigues quejándote, sumando estrés. Y al final caes en una espiral de queja, desesperación, estrés, ansiedad, depresión, de la que cada vez es más complicado salir. Y el dolor sigue ahí.

     Quejarse también es una forma de eludir responsabilidades, te quejas de la fibromialgia, del dolor que te provoca, de los problemas de estómago, del insomnio, de los mareos; y vuelcas en la fibro toda responsabilidad, sin pararte a pensar que tú puedes hacer mucho por mejorar, por cambiar tu situación. Pero claro, es más fácil quejarse que proponerse una rutina que te ayude en tu día a día, cómo mantenerte activo, adaptar tu alimentación, empezar a practicar relajación o mindfulness; todo esto te ayudará en el manejo del dolor, pero es más fácil quejarse.
       
      
     

2 comentarios:

  1. Recilente eres eso alguien me lo dijo una vez y pregunte que significa contesto anda quemate un poco las neuronas y busca esa respuesta! Muy, bien lo ise y lo que encontré me gustó Maite Padilla mi admiraracion y respeto siempre estarán contigo

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    1. Gracias, sí, somos resilientes, tenemos una gran capacidad de superación ante la adversidad; ante la enfermedad que nos ha tocado; sí, me considero resiliente, me quedo con lo positivo de cada situación, porque todo tiene un lado un lado bueno. Siempre se aprende, se saca algo positivo, aunque el maestro sea la Fibromialgia.
      Gracias por leerme.
      Besos.

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